Te encuentras en: A.C.H > Celtiberia CELTAS Y CELTIBEROS
La palabra Celta, Keltoi en griego y Celtici en latín, seguramente se utilizó para distinguir a los pueblos célticos de los que no lo eran, mientas que la palabra celtíbero parece diferenciar a los celtas hispanos del resto, refiriéndose sólo a los que poblaban las tierras altas entre el sistema ibérico y la meseta.

Según indican las fuentes históricas, vivían en una sociedad jerarquizada a cuya cabeza estaba la clase guerrera. Vivían en poblados fortificados, bien protegidos, generalmente en alturas y cercanos a los ríos, buscando una posición estratégica tanto defensiva como económicamente.

Las defensas de estos lugares se completaban con la construcción de torres y bastiones así como de murallas perimetrales. En muchos casos añadían una barrera de grandes piedras clavadas en el suelo para dificultar el ataque de la caballería y sobre todo de los carros.

Generalmente, los poblados se componían de una calle central a cuyos lados se distribuían las casas, que a su vez, estaban adosadas a la muralla. Las casas se construían empleando como materiales básicos la piedra, el barro y la madera.

Todas las viviendas poseían un zócalo de piedras cogidas con barro -habitualmente los únicos restos visibles- sobre el que se levantaban paredes de tapial revestidas con un enlucido. En ellas se intercalaban pies derechos de madera, como refuerzo y para sujetar el tejado.

La techumbre, a una vertiente, estaba formada por un entramado vegetal mezclado con barro que apoyaba directamente sobre un armazón de vigas de madera.

Los suelos eran de tierra apisonada y permitían igualar el terreno. Los afloramientos de rocas podían ser adaptados para formar parte de la estructura de las viviendas.

Bastaría observar las viejas parideras que salpican los sabinares, para hacernos una idea de cómo eran las casas que conformaban los castros.