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Un poco de historia

l Ablanque que hoy conocemos, tal y como está situado y con el nombre que ha llegado hasta nuestros días, fue fundado en la reconquista, si bien es cierto que pudo ser edificado sobre ruinas de mayor antigüedad, pero esto más que un hecho es una suposición.
En este apartado hablaremos un poco sobre la historia de nuestro pueblo a partir de la época medieval, ya que la época celtibérica y romana se tratan en página aparte.
La mayoría de nosotros descendemos de aquellos batalladores, aventureros y campesinos que llegaron en el siglo XI luchando contra los moros que habitaban estas tierras. Por este motivo creo que esta parte de la historia suscita en nosotros mayor interés.
En las últimas generaciones nos hemos visto muy identificados con la tierra de Molina, probablemente esto sea debido a que la primera carretera con la que contó Ablanque sea precisamente la de Molina, sin embargo hay que decir que Ablanque siempre ha pertenecido administrativamente a la tierra de Medinaceli, siendo frontera con el Señorío en los linderos de Cobeta, El Villar, La Olmeda y Buenafuente. No obstante algunos autores lo mencionan dentro del señorío Molinés en los albores de su fundación.
De cualquier forma, perteneciese o no al señorío es cierto que hubo una fluida y constante relación con sus villas y gentes, compartiendo familia, costumbres, tradiciones y credos. Por este motivo hemos incluido en estas páginas los fueros de Molina, que leídos con atención observaremos que no nos son ajenos.
El Común de Villa y Tierra de Medinaceli.

partir del siglo IX se van ocupando sucesivamente tierras en lo que se llamó la Extremadura Castellana. Estas tierras eran ocupadas por campesinos libres que explotaban la tierra en propiedad y que solo reconocían al Rey como Señor. Posteriormente se agruparon en unidades politico-administrativas llamadas de Común de villa y tierra, que ostentaban sus propios fueros.
El Común de Villa y Tierra de Medinaceli fue fundado por D. Gonzalo Nuñez de Lara en el siglo XII y bien entrado este comenzó su repoblación. Esta fecha nos sirve de referencia para situar la fundación de Ablanque y el origen de nuestros ancestros en estas tierras.
El campesinado que llegó provenía en su mayor parte de las tierras de Vizcaya y Burgos, donde los Lara tenían su señorío. Fundaron varias aldeas con nombres que recordaban a los fundadores o su lugar de procedencia, tales como "Lara-Nueva" y Abánades. Abánades era el nombre de dos pueblos, hoy desaparecidos, que se encontraban en las inmediaciones de Melgar de Fernamental (Burgos). Este sea posiblemente el origen del apellido más numeroso y significativo de Ablanque. ¿Hay alguien aquí que no tenga al menos un Abánades en su genealogía?.
La Villa de Medinaceli era el epicentro del común, teniendo como elemento de gobierno un Concejo local basado en el derecho germánico. Dicho Concejo ejercía todas las competencias de la Villa y su tierra, correspondiéndole también las relativas a la repoblación, nacimiento e instalación de nuevas aldeas; el Concejo reparte las heredades entre los vecinos y reserva otras partes de la tierra para el aprovechamiento comunal o concejil. En el orden politico-administrativo no dependían de ningún juez real o sayón o conde, sino únicamente del Rey. Cada año elegían vecinalmente sus propias autoridades, incluidas las militares, subordinándose únicamente al Rey, que era el soberano de todo el reino.
El papel del "senior", en este caso D. Gonzalo Nuñez de Lara, era únicamente el de velar por los intereses fiscales del Monarca, sin intervenir en las competencias de la comunidad, ni siquiera en las militares, que dependían directamente de la enseña concejil, a las órdenes de sus capitanes y adalides, nombrados por la comunidad.
Conocido esto podemos entender que esta forma de organizar el gobierno de la villa ha llegado hasta nuestros días, conservando incluso el nombre de la "Casa del Concejo" y el término concejil para hacer referencia a los bienes comunales.
La organización del común continuó vigente hasta el reinado de los Reyes Católicos que desmantelaron todos los comunes de la extremadura castellana, transformando en este caso el común en Ducado.
Los pueblos dejaron de tener al Rey como único superior quedando supeditados a la autoridad del Duque con la consiguiente merma de autonomía y libertades, pero siguieron manteniendo la organización administrativa de las tierras, tanto las concejiles como las propiedades recibidas en heredad.
Fue en el siglo XVII cuando el Duque de Medinaceli inscribió a su nombre los montes de 18 pueblos del ducado arrebatando con ello las propiedades concejiles a sus legítimos propietarios, pero lejos de manifestar conformismo los campesinos y aldeanos se alzaron en sucesivas protestas negando al duque sus pretendidos derechos sobre las tierras.
Las protestas se sucedieron durante los años transmitiendo de padres a hijos la consigna para que perdurase en la memoria de cada generación. ¿cuántas veces hemos oído que nos robaron los pinares?.
El Duque de Medinaceli se vio obligado a desprenderse de los montes, vendiéndolos a Calixto Rodriguez que fue fundador de la Unión Resinera Española.
Hacia 1920 los vecinos mantuvieron multitud de pleitos con la URE llegando a diferentes acuerdos, pero sin recononocerla como propietaria de los montes. Como resultado de estos pleitos se fundó en Ablanque la comunidad de "Los Rasillos" cuya organización administrativa recuerda profundamente el ya ancestral Común. El desarrollo de la guerra civil en Ablanque estuvo ligado a la influencia negativa de la URE y una vez concluida ésta se desentiende de los pactos, reprimiendo brutalmente las protestas, llegando al caso de enviar una compañía de la Guardia Civil. El día de nochebuena de 1992 repicaron al unísono las campanas de los 18 pueblos despojados. Ese día celebramos el fin de 400 años de lucha.